Publicidad... el dulce néctar que alimenta las arcas de numerosas empresas y transforma un spot comercial en un icono empresarial.La publicidad ha evolucionado de una forma inusitada construyendo así una nueva corporación empresarial dedicada exclusivamente a la producción de contenido publicitario.
Habiendo cobrado forma, la publicidad como género ha tenido sus avatares y sus triunfos, entre los cuales podemos contar, económicamente hablando, la conquista del mundo político.
Es así como hoy presenciamos una continuidad de campañas políticas que trascienden las barreras eleccionarias y de campañas manteniendo al candidato a la cabeza de todas las encuestas, candidateando a políticos a cargos que no disputará.
Nacido de las citaras de los minnesingers alemanes, que entre sus noticias cantadas incluían recomendaciones gastronomitas y demás, la publicidad resultó airosa de la cruz que se le hizo al acusarla de ser responsable de la “Propaganda Nazi” con Goebbels como estandarte. Habiendo superado el estigma Nazi, la publicidad resultó terreno fértil para la exposición de grandes artistas reconocidos mundialmente, como ser el caso de Mucha o Molina Campos. 
La publicidad ha sido madrina y niñera de periódicos, revistas, radios, señales de televisión e incluso de Internet (como bien testimonian los avisos comerciales a la derecha del post); sin embargo, la necesidad irrefrenable de las grandes empresas de publicitar sus productos, rebalsó los medios postergando así a aquellas señales que, careciendo de oyentes o videntes, se vieron desnudos económicamente.
Así como la publicidad ha encontrado innumerables métodos de exposición de los bienes y servicios de sus clientes, esta vez el desafió que pesa sobre sus espaldas resulta difícil de superar.
Hoy el mundo publicitario debe apuntar sus esfuerzos no a transmitir un mensaje, sino a realizarlo de una forma no convencional o a través de un medio distinto a los conocidos en la actualidad.
Producto de la originalidad que nos tienen acostumbrados los creativos publicitarios podemos hoy ser testigos, en la capital de la República Argentina, de la aparición de pintorescos carteles exhibidos por empleados durante el periodo de detención frente al semáforo de 9 de julio y corrientes (Obelisco).
La idea resultó más que llamativa en su momento y encontrándose los otros medios atiborrados de publicidad, se descubrió la existencia de estos hombres-carteles que transitan hoy en día por la ciudad con carteles emergiendo de sus ropas y elevándose a lo alto de sus espaldas.Resultando al menos curioso el nuevo método de hacer publicidad escogido por las empresas productoras de bienes y servicios, caemos rápidamente en un inevitable interrogante:
donde aprovechar el verano para imponer este y otros medios de publicidad.